MEMORIA
Hoy debía poner algo. Sobre la herida que no tenemos tú, ni yo, ni el vecino, sino la ciudad como ser vivo. Nuestra ciudad.
Madrid es lugar caótico, sí, lleno de egoísmo, sí. Pero si llegas a Madrid, ya eres de Madrid. Y es nuestro hogar.
No he encontrado una imagen que transmita el dolor, ni tampoco el valor de este pueblo del que me siento orgullosa. Valga lo que más me ha convencido.

Estas cosas son las que nos reafirman o nos hacen dudar de la vocación. Y este día, hace un año, supe con certeza que jamás podría ser otra cosa que periodista. Al menos, hasta que el mundo dé unas cuantas vueltas.
Y hoy podría haberlo dejado pasar, contar cualquier tontería (borrachera el finde pasado, se me ha roto la capa, la clase de ruso, la radio...) de las que han pasado.
Pero sería como traicionar nuestra memoria. Como ignorar lo que ocurrió. Y ya que no tengo el desahogo de gritar sin palabras hasta quedarme sin voz, tendré que escribirlo.
No olvidamos.
PD: El lazo y el post se quedarán todo el finde (ver "dificultades técnicas"). Me alegro.