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La ola perdida de Mundaka.

Archivado en Recorriendo el mundo • Fecha: 20-08-2005 20:53:10

Nas, nas. Hoy voy a divagar sobre el extraño caso de la ola desaparecida.

Mundaka es un pueblo de pescadores y surfistas, diría yo. Aunque ya casi no hay pescadores y los surfistas han desaparecido con las olas, salvo algún despistado. Así que esa definición no me vale.

Por lo visto, lo normal es que las olas rompan hacia la derecha. No me preguntéis por qué. El caso es que lo hacen y ya está.

En Mundaka, en cambio, rompen hacia la izquierda, además de tener un tamaño respetable. Eso lo hace especial, y desde hace años este pueblo se hizo famoso entre surfistas de todo el mundo, por tener, se supone, "la mejor izquierda de toda Europa".
Lo de la fama internacional no me lo invento, este año he conocido a un inglés y a unos californianos surfistas que querían ir a coger olas allí. Hasta ahora, solían verse muchos italianos y franceses en el cámping.
Y el que lleva la tienda de surf de Mundaka, desde hace muchos años, es un australiano que fue a surfear, y se quedó con una mundakesa.

Pero ahora no hay olas.
Lo que pasó con las olas fue una cosa graciosa. Toda esta zona de Vizcaya es la reserva de la biosfera de Urdaibai. ¿Y qué significa un nombre tan largo? Que es muy bonito, y ya.
Porque lo que se dice protegido, no está muy protegido (sí, creedme, pequeñuelos, este rollo es para explicar lo de las olas). Acaban de permitir la caza durante una parte del año. Está "limitada" la velocidad de las embarcaciones en la ría, pero nadie hace caso. Y esto ya no lo digo por los patos y las lubinas (aunque el tema de las lubinas le afecta a mi dieta allí), sino porque un día le van a pasar por encima a cualquier bañista. La depuradora de Bermeo, uno de los pueblos de la zona, tiene más de cuarenta años (esto no está confirmado, pero creo que es así). Y lo mejor de todo es que hay un astillero, pequeño, que no sale en la tele con piquetes salvajes. Estos sí tienen barcos que hacer. Así que cuando acaban uno, dragan toda la ría para sacarlo, no sea que se quede encallado en los arenales de la reserva dela biosfera.

Menudo rollo ecologista... ¿eh? Pues no, ahora voy con esos pijipis (pijo + jipie, qué gran síntesis, claramente no se me ocurrió a mí). Se empeñaron en que había que dejar la playa como era antes... según ellos. Así que dragaron más para poner dunas en la playa. Es gracioso esto, porque esa playa cambiaba de forma cada año, ella solita, pero los ecologistas estaban ahí para impedir que la naturaleza osara introducir cambios.

Bueno, y tanto cambiar la arena de sitio, ahora no hay olas. No rompen. Y un pueblo que era famoso hasta en Australia, en el mundillo del surf, lleva dos años sin olas. Surrealista.
Ahora, por lo visto, la lagartona de la Madre Naturaleza está haciendo de las suyas y con la corriente y tal parece que empiezan a asomar algunas olitas.
Pero este año parece que el concurso internacional Billabong Pro, que tenía una de sus pruebas en Mundaka, ya se ha trasladado a no sé dónde.

Y bueno, ésta es la historia de la ola que desapareció. Espero que os haya gustado el cuento.

Escrito por Crispa
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Comentarios

  1. Bonito cuento para leer en cuanto llego :p

    Nadj — 23-08-2005 11:37:56

  2. Mejor aún la narradora ;)

    Arwen — 23-08-2005 20:13:31


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