Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Mañana de lluvia en la ciudad

Archivado en Palabras mágicas • Fecha: 13-09-2005 18:48:01

(Sé que el cuento es malo, sé que el cuento es raro, pero me lo he encontrado hoy y le tengo cariño. En realidad no creo que se pueda calificar como cuento, supongo que es sólo una escena. Tiene años, ya, y no es nada extraordinario, pero me apetece compartirlo.)



Llueve en la ciudad; los paraguas brotan como hongos en las aceras. Los coches pisan los charcos al pasar y el agua vuela, como si en vez de negro asfalto hubiera hierba fresca regada por aspersores. Las gotas de lluvia golpean las ventanas y resbalan por los cristales, en un concierto de mil voces y un solo instrumento. Las nubes grises cubren el cielo y los rostros de los habitantes de la ciudad; los ceños se fruncen, las sonrisas se escurren con el agua por los sumideros.

Y en un edificio viejo de ladrillo, en un ático de grandes ventanales y pequeñas goteras, una carcajada suena, descarada en la mañana gris. Risa feliz y soñolienta que se abre paso desde un abrazo recién despertado. Una gota traviesa que atraviesa las tejas y también el techo, para caer sobre una nariz respingona. Y una nueva carcajada que se cuela en el concierto de agua percutida.

Cuatro pies descalzos corren por el suelo frío hacia la cocina. Dos cuerpos guiados por los pies, cuerpos con brazos que cogen cacerolas y las reparten por la casa, buscando más gotas intrusas. Y se persiguen. Dos caras en la cima de los cuerpos, que se acercan. Dos bocas que se besan. Otra gota, intrépida esta vez, se cuela entre los pies. Y los dos cuerpos que se apartan para colocar otra cazuela.

En el piso de abajo, un ceño fruncido. Una nube turbia sobre los ojos en los habitantes de la casa. Sombra de sospecha en la mirada hacia el techo, donde suenan carreras y el rumor de una risa inaceptable en esta mañana gris. Y la lluvia que redobla su fuerza, y ya no resbala sobre los cristales sino que se abraza a ellos. Y su sonido que tapa los demás sonidos, protegiendo el ático de los ceños fruncidos. Una suave manta de agua abriga a la risa bajo las sábanas.
Mañana de lluvia en la ciudad.


Escrito por Crispa
(0) Comentarios • (0) ReferenciasPermalink


Referencias (URL para referencias)


Comentarios


Para comentar



chuleta