Releer
Archivado en
Palabras mágicas • Fecha: 25-09-2005 00:16:04
Bueno, pequeñuelos, después de prometer solemnemente que intentaré no copiar más mails sin permiso, y que no habrá más apariciones estelares ni menciones a mi hermana, a menos que tenga intención de suicidarme, hablemos de libros.
Muchos de los libros que leemos acaban en un rincón de la estantería, en el que parece que siempre estorban. Nos entretuvieron, o nos enseñaron, o ni eso, y ya no queremos saber mucho más de ellos.
Otros se quedan a mano, al alcance de la vista, para que podamos abrirlos al azar, o por ese marcapáginas siempre en el mismo sitio.
Pero esto de releer es engañoso. Es un poco trampa. Porque tú piensas, iluso cual corderito, que ya sabes lo que hay, que no recordarás todos los detalles pero más o menos... Sí sí, y después saldrás volando por la ventana. Eso es lo que tú te crees.
Ni hablar, los libros cambian letras y frases y yo creo que hasta los dibujos, cuando no miras.
Y eso se nota más aún si empezaste a leer de pequeño.
Uno de los inconvenientes que tiene, eso de viciarse de enana, es que caen en tus manos libros que no deberían. Los libros no son inocentes, y algunos de ellos tal vez no debieran leerse demasiado pronto. Por ejemplo, creo que perdí mi fe en la humanidad después de leer El señor de las moscas. No sé qué edad tendría, 13 o 14, en cualquier caso demasiado pronto. Por eso comprendí al Wilt de Tom Sharpe desde el principio. Yo había viajado a esa isla demasiado niña, él demasiadas veces.
Pues qué exagerada, diréis, si no es para tanto. Pues a eso me refiero, creo que de haberlo leído ahora no me hubiera impactado tanto.
Esos son libros que tengo que releer, los que me chocaron, para suavizar un poco. No estoy diciendo que de niños seamos idiotas, sólo que no lo entendemos todo. Me ha pasado más de una vez encontrarme en medio de una conversación en la que todo el mundo pone por las nubes a vete a saber qué escritor o libro, que yo recuerdo como un auténtico tostón. Y al releerlos por curiosidad encuentro otra cosa totalmente distinta a la que recordaba.
A veces no, claro. A veces siguen siendo un tostón, los hay sin remedio, o que sencillamente no te llegan.
Otra opción es que encuentres cosas nuevas aunque el libro te apasionara desde la primera línea. Eso me suele pasar, por ejemplo, con Tolkien, aunque no sólo con él. Cada vez tienen un algo distinto, un sabor o un tono que no estaba allí antes, o que tal vez no supe ver.
Alguien dirá que esos son los buenos libros, los que puedes releer cuantas veces quieras sin dejar de disfrutar.
No sé, supongo que una historia con la que te identificaste en un período muy concreto de tu vida, o un personaje que dijo justo lo que sentías una determinada mañana, no dejan de ser buenos porque no conectes con ellos tres años después.
Luego están esos que nadie debería releer, si no quiere quedarse con mal sabor de boca. Es algo parecido a esas películas que vimos de pequeños, esas de fantasía como El cristal oscuro, La princesa prometida, Willow, Dentro del laberinto... O incluso los fraggles.
Te entra un ataque de nostalgia, la compras/bajas/secuestras de algún amigo... y por mucho que apeles a ese lado infantil de los lectores precoces, por mucho que te guste y que digas que no estás viendo el hilo de la marioneta... no es lo mismo.
Con los libros pasa igual. Coges tu querido Julio Verne, ése que destrozaste de tanto llevarlo de aquí para allá. El que leías por debajo de la mesa, medio metido en la cajonera, cuando debías estar aprendiendo cualquier cosa que ahora, por supuesto, no sabes. El que devorabas deseando que no acabara nunca. Lo coges, decía, como al viejo amigo que es. Y entonces llega el chasco. Los personajes son fríos, o la historia ingenua, o el final cogido por los pelos, o cualquier otra cosa no es tal y como la recordabas.
Y es incluso peor que cuando descubriste que los reyes magos no vivían, precisamente, en un desierto de Oriente Medio.
Ya me fastidió que me pasara con Julio Verne (porfa, que alguien me devuelva La isla misteriosa tal y como era en mi cabecita), pero lo que me destrozó fue Salgari. Leí un par de páginas, nada más. Desde entonces Sandokán, el Corsario Negro, Morgan y Yolanda, Carmaux y Wan Stiller... están totalmente atrincherados y atesorados en mi memoria, me niego a releer.
Para terminar, que como siempre empiezo a escribir y no acabo, me estoy acordando de un cuento que me regalaron de pequeña. No sé por qué la gente piensa que los cuentos son cosas dulces, tiernas y amables. Desde luego las versiones originales no tienen nada de eso. Alguien pensó que Pinocho (no versión de disney, sino libro original) era un libro para niños y me lo regaló. Creo que sigue siendo el libro más triste que he leído jamás. Así que tampoco pienso releerlo.
Escrito por
Crispa
(12)
Comentarios •
(0)
Referencias •
Permalink
Comentarios
-
Los años atocinan la mente, de algunos. releer es genial. Y pensar antes de escribir idem
salgari — 25-09-2005 04:29:00
-
jejejejej pero no a todos tiene por qué gustarnos lo mismo... aunque tal vez pruebe de nuevo. Le agradeceré a usted, señor salgari, la pequeña bronca, si recupero a mis piratas.
Pero le aseguro, caballero, que pienso antes de escribir... cuando no decido escribir lo que siento. No creo que sea malo crispa — 25-09-2005 12:32:13
-
¡Por fin alguien que me entiende! Yo creo firmemente que hay ciertos libros que no debes leer más que una vez en la vida, porque sólo en determinados momentos puedes comprenderlos. Cuántas veces me he desilusionado leyendo uno de mis libros favoritos y descubriendo su ínfima calidad...
Soy partidaria de que cada libro tiene un secreto escondido, y de que dependiendo de la predisposición de la persona puede o no abrirse. Algunos se abren siempre, pero otros sólo cuando necesitas ayuda. Y sí, para mí el oficio más generoso es el del escritor que desnuda su alma y comparte su sabiduría con los demás para evadir de la dura y cruel realidad, para aplicar un bálsamo sobre las heridas incurables de la adolescencia, o sencillamente para enseñar todas aquellas cosas que los adultos ya olvidaron en la vorágine de la cotidianeidad.
Pero hay unos libros que jamás me han defraudado, y que cada vez que los releo se graban a fuego en mi memoria, tan a fuego como el primer día: son los cuentos de mi infancia. Y no, yo no tuve una infancia con blancanieves de disney ni nada por el estilo. Yo tuve una infancia con cuentos transmitidos oralmente de generación en generación, con los hermanos grimm en toda su rudeza y crueldad, con las grandes novelas ilustradas del siglo pasado, con la condesa de ségur y sus niños buenos... y con todo el amor de una madre que alimentó en mí las ganas de soñar y trascender la realidad.
Creo que este es el mejor post que has escrito nunca. un besote muy fuerte!
Por cierto, quedas invitada a ver el mío ;-) Ya he vuelto! candykisser — 25-09-2005 12:33:16
-
Nu me gusta releer, prefiero quedarme con el buen recuerdo y probar cosas nuevas
NAdj — 25-09-2005 15:38:38
-
Releer es un poco como volver a casa...
Hester Prynne — 25-09-2005 18:11:54
-
Recuerdo cuando volvi a leerme los libros de la Dragonlance y la trilogia del Valle del viento helado
ios,que porqueria,pense,como me ha podido gustar esto alguna vez!pero es cierto que guardas buenos recuerdos de los personajes en la memoria.El unico libro que gana mas y mas cuando lo lees una y ma veces es El Señor De Los Anillos





Nahuel — 25-09-2005 20:10:37
-
nunca debí decirte cómo poner iconos
crispa — 25-09-2005 22:53:27
-
queda usted invitada a la celebración de mi vigésimo primer cumpleaños este viernes. Póngase en contacto conmigo o con mi novio en nuestros blogs/mails/móviles para más información. Un besito
candykisser — 28-09-2005 11:41:21
-
Yo releo los libros.... todavia no me he decepcionado, creo q en el fondo sigo siendo la misma niña que los leia bajo las sabanas. no se.... espero q no me llegue el dia.
por cierto, me ha hecho GRACIA leer que estudiamos en la misma facultad.
^^
te estare vigilando..... JUAJUAJUA Ardid — 28-09-2005 22:55:46
-
Releer tiene su aquel , casi es una llamada a la suerte nunca sabes si va a salir cara o cruz depende de la epoca , el momento y las ganas reales de releer ciertos libros.
El unico que jamas defrauda es el gran Fco. Ibañez , gracias por darnos Mortadelo!!! .
If you don´t read Mortadelo you are not my friend (citando a los Manowar) Luis — 30-09-2005 00:25:06
-
Cuando era pequeño releía y releía y releía. Siempre me quedaba sin libros nuevos, y volvía a leerme los que ya había leído. Mis favoritos eran "Jim Boton y Lucas el maquinista" de Michael Ende y "El secreto de la isla", de Enid Blyton. Este último creo que lo leí alrededor de 10 veces. Me gustaba releer porque te encontrabas con mundos que ya conocías, en los que estabas bien, cómodo, fascinado... luego descubrí las bibliotecas y dejé de releer. De todos modos, con algunos libros sí lo hago. Por ejemplo, con "El retrato de Dorian Gray". Y, últimamente, con algunos relatos. De todos modos, tengo la teoría de que los libros que leemos en la infancia conforman de manera increíble nuestro modo de ver el mundo, nuestro universo de fantasías y de evasiones. Por eso me deprime tanto esta tendencia de la literatura infantil LOGSE de los últimos años, que pretende presentar personajes tan normales y cotidianos que, si fuera niño, me dedicaría a las videoconsolas. Por suerte, apareció Harry Potter.
Y, te secundo, yo también quedé traumatizado cuando leí "El señor de las moscas con 13 años".
un beso kharlos — 01-10-2005 12:40:07
-
Antes, era contrario a releer los libros.
Una vez hace tiempo, hice un cálculo de cuántos libros era capaz de leer al año (unos veinte, sin contar los que te obligan en el trabajo) y los multipliqué por los años que espero seguir oyendo mis pensamientos... ¡y la cifra total era muy pequeña!
Fue algo que me asustó: tenía que aprovechar más el tiempo y lo que leía... pero como todo, basta con ser natural y no predecir nada... y descubrí que releer es leer un libro nuevo, o sea, un gustazo...
Eso sí, me niego a hacerlo con los libros que leí de pequeño: intenté leer "Mi hermana la pantera" de Barco de Vapor, o algunos también de J. Verne u otros de los de aquella editorial Bruguera que publicaba clásicos juveniles... ¡y me sentí estúpido!
Gracias a Dios, uno crece, como también lo hace la vasta oferta de libros que se aparecen ante ti... Pues eso: ¡a devorarlos!
Genadie — 19-10-2005 01:32:29
Para comentar