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Hipopótamos (otra historia de Obi)

Archivado en Recorriendo el mundo • Fecha: 11-12-2005 14:11:43

Hace tiempo que no os hablo de animalitos. Y no os creáis, aún queda, sí señor. Después de ver Narnia, igual debería poner los leones, pero esperaré a que la hayáis visto.
Cuando vea que se me acaban las fotos y los bichejos de los que hablar, haré un recopilatorio de los crispa-geographic.
Hoy vengo con otra historia de Obi:


El segundo parque en el que estuvimos en Botswana se llamaba Chobe. Esta vez no dormíamos dentro del parque en sí, sino en el campamento de Muchenje, dentro de la zona protegida, pero no de la reserva.
Cada reserva, como cada bosque aquí, destaca por algún animal.
En el primer sitio que visitamos, la reserva de Moremi, vimos nueve leonas y un león impresionante.

En Chobe vimos manadas y manadas de elefantes, y más hipopótamos, o al menos más de cerca. Ocurre que por algún motivo, en Moremi los hipopótamos sólo salen del agua durante la noche. En Chobe, en cambio, salen también durante el día. No supieron decirnos por qué.



Un día, vimos en la orilla un hipopótamo grande y uno pequeño, descansando al sol como dos enormes piedras lisas y brillantes.
Obi paró el jeep, nos hizo bajar, y abrió una gran cesta que llevaba en la parte de atrás. Sacó un termo con agua y una cestita con galletas y sobres de café, té y toda clase de infusiones. Entonces señaló a los hipopótamos y empezó a explicarnos. Como siempre, era como si le contara un cuento a un niño, lleno de gestos y sonrisas.

"Son mamá y el chico" nos dijo Obi "¿Que cómo sé que es un chico?
Porque los hipopótamos viven en manadas. Pero cuando una hembra va a tener una cría, se aleja del grupo. Se va sola, para dar a luz apartada.

¿Para qué? Para ser la primera que vea al bebé.
Si es una niña, la madre la llevará a la manada, todos estarán contentos, harán una fiesta,
- Obi le dio unas palmadas en el hombro a un italiano que venía, para que nos hicieramos una idea de lo contentos que se pondrían.

"Pero si es un chico... si es un chico no puede llevarlo al grupo, porque entonces el macho dominante lo mataría. Así que la madre deja al chico solo, y todos los días vuelve para darle de comer, y ver como está, hasta que crezca un poco. Entonces le dejará solo.

Y el joven macho entrenará y entrenará para ponerse fuerte, y un día irá a la manada, y luchará con su padre. Los hipopótamos luchan a muerte, a menos que el más joven se retire. Si lo hace, seguirá entrenando y entrenando y volverá a enfrentarse al viejo macho."



En esta reserva solíamos parar al atardecer, para ver con tranquilidad la puesta de sol, que es más hermosa que cualquier puesta de sol que hayáis visto jamás.
No tengo palabras, no sé cómo describir los amaneceres y los atardeceres en África.
Esa luz dorada, limpia, y el sol ocultándose tras las acacias...

Pues bien, una tarde tuvimos la suerte de que a trescientos metros de donde paramos para ver el ocaso, había dos hipopótamos peleando.
Los rugidos se oían con toda claridad, de hecho me extraña que no los oyerais desde aquí. Daba miedo, y eso que estábamos lo bastante lejos como para que hicieran falta los prismáticos.
Levantaban un montón de agua, eso sí que es salpicar y no lo que hacíamos depequeños en la piscina. Abrían esas bocas enormes, llenas de dientes enormes, esas masas de músculos que se lanzaban la una contra la otra...
Desaparecían bajo el agua, reaparecían... son mucho más ágiles de lo que parece, Obi nos dijo que alcanzan los 40 kilómetros por hora corriendo en tierra firme.

Fue algo impresionante.

Escrito por Crispa
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Comentarios

  1. Yo quiero estar en África y ver el rayo verde ...

    Ari — 11-12-2005 23:45:36


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