Lo sé, lo sé, estoy descuidando mis obligaciones blogeras. No creáis que no me da cargo de conciencia (como todas las otras cosas que debería estar haciendo, claro).
¿Que qué hago mientras tanto? Principalmente, convierto mentalmente la facultad en una base submarina. El edificio da el pego, de verdad. Es que casi veo las algas, en vez del césped, y la luz azul filtrándose por las ventanas.
Pero bueno, como había que postear algo, he pensado en una pequeña recopilación de leyendas urbanas. Somos lo que imaginamos, creo. Y todos los pueblos se describen bastante bien por aquello que temen, imaginan o inventan. Así que veamos... las hay con parte de verdad, o totalmente descabelladas. A algunas la ciencia no les da la aprobación ni la condena, y otras son tan hipotéticas que todo podría ser. Pero son nuestras leyendas.
1- Cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York. Ya se sabe, un ciudadano un poco lelo compra un cocodrilo, porque qué mono y que gracioso (hay gente pa' tó), pero al ve rque el bicho va a crecer y que se va a montar en su casa una nueva representación de la tiendecita de los horrores... lo tiran por el retrete y acaba en las alcantarillas, junto a las tortugas ninja. Hay una derivación de la leyenda, que dice que además son cocodrilos albinos, de estar abajo y que no les dé el sol.
Tenemos el lado castizo de esta historia en el cocodrilo de valmayor. Por si alguien no lo sabe, Valmayor es un embalse madrileño, y por lo tanto no muy grande. Se suponía que había un cocodrilo, y lo estuvieron buscando en lanchas durante un par de semanas. Encontraron peces muy gordos, algas de sombras sospechosas, y bichos como visones y nutrias que explicaban lo de los peces mordisqueados, pero ningún cocodrilo. La cosa tiene más emoción porque en ese embalse la gente va a navegar, remar en piragua o hacer wind surf, además de a pescar. Así que había un componente de riesgo humano. Francamente, me da que no hay cocos por allí. Lo más que hay es el hurón de una amiga, que lo lleva a pasear por allí y el animalito gusta de nadar y retozar en el agua.
Hace unos meses dije esto en una reunión familiar y me tocaron por loca, y les faltó acusarme de negación de cocodrilausto. O algo.
2. La comida envenada. Es todo un subgénero, con muchas variantes. Está la dedicada a rumores de bandas de violadores, que drogan desde hamburguesas hasta copas en los bares para actuar impunemente. También está la de los restaurantes de comida rápida, o los supermercados con ratones en las bolsas de patatas fritas.
3. La leyenda del restaurante chino. Desde dedos hasta gatos, pasando por todo lo que nos podamos imaginar. Todo lo que puedo decir es que soy bastante aficionada a la comida china y lo más raro que he encontrado es bambú. Además, nunca me ha sentado mal.
4. Ricky Martin en el armario, la niña y la mermelada. No sé quién se lo inventó pero deberían darle un premio a la comunicación, o algo. Un Pulitzer y un premio de publicidad, así combinado. O crear un premio para él.
5. Abducidos y testigos de OVNIS en general. I want to believe, me diréis algunos. Pues vale, adelante. Pero si hay otro planeta con vida por ahí, con la cantidad de cositas brillantes que hay en el universo, mucha casualidad sería que justo vinieran a pasar aquí, a despistar a conductores borrachos y secuestrar al más raro del pueblo. Si toda la gente que dice que ha visto uno dijera la verdad, abría un tráfico aéreo que ríete tú de la T4 de Barajas.
6. El messenger va a cerrar/ser de pago/regalar dinero. Sin comentarios.
7. Al final siempre ganan los buenos. No me hagáis reír.
No se me ocurren más, y sé que no son muchas. Así que adelante, ¡¡llamadme descreída o aumentad el repertorio!!
Fizban — 23-02-2006 08:58:48
Ediciones Resaka — 23-02-2006 09:25:37
Hoyu — 27-02-2006 14:15:28
Genadie — 27-02-2006 22:06:16