Saludos, pequeñuelos. Voy a intentar no desesperarme, porque Caracola y yo tenemos una crisis:
-> Cuando yo estoy inspirada, ella no funciona.
-> Cuando funciona, no se me ocurre qué escribir.
-> Cuando tengo algo que escribir, y funciona, me borra el post cuando acabo de escribirlo.
-> Si funciona, tengo algo que escribir, y no me lo borra, no aparece en la bitácora y se queda en una especie de limbo.
En fin, intentemos no perder la cabeza por completo
. Y para ir probando, lo iré grabando según lo escribo.
El post de hoy va sobre diplomacia blogueril. Ocurre que en esto de la red de redes, hay una especie de código implícito de buenas maneras. El que esté implícito significa que nadie te lo explica, así que resulta (sobre todo al principio) bastante confuso. Algunas cosas son comunes a foros, webs, comunidades y blogs. Otras son más propias de éstos últimos. Y en las que son comunes, a veces no se reacciona igual en unas que en otras.
- Las más obvias son las que sólo requieren simple educación. No ESCRIBIR SIEMPRE EN MAYÚSCULAS, que resulta muy agresivo, el porfavorygracias que te enseñaron de pequeño... ese tipo de cosas.
- El sutil arte de comentar. De los comentarios se espera que aporten algo nuevo, que tengan que ver con el tema al que comenten, y que en principio no sean más largos que el propio post. De hecho, yo monté Caracola para dejar de contar mi vida en los blogs de mis amigos.
- El difícil protocolo de enlaces. Esto es una historia, sobre todo de recién llegado al mundo de los blogs. Hay a quien le molesta que le enlacen sin permiso. Hay a quien le da igual, o incluso le halaga, pero por si acaso pregunta antes de enlazar a otros. Algunos piensan que es una obligación enlazar a quien te enlaza. Otros tienen más de cincuenta links, en su mayoría de sus lectores. Hay gente que pierde el tiempo haciendo cromos (no como los míos, sino bonitos), y se siente ofendida si les enlazas con letra y sin utilizar sus imágenes. Un lío.
- Hay quien confunde cercanía con confianza, y ayuda desinteresada con obligación. Gente que espera que todos los usuarios y recursos de la red estén a disposición de su augusta persona. Aparecen en blogs, exigiendo que el autor les haga un resumen del libro que les han mandado leer en clase. En foros, indignados si todos los demás no corren a solucionarles un problema que ya se ha resuelto veinte veces en el mismo foro. Suelen utilizar un tono cortante, un poco de perdona vidas. A mí al menos me ponen de los nervios. Supongo que lo mejor es no hacer caso, y rezar por no convertirse nunca en uno de ellos.
- Otro problema muy difícil de solucionar es el de los trolls. ¿Se les banea, se prohíbe escribir con ese nombre? ¿Se les sugiere con firmeza que desaparezcan? ¿Los conocidos resentidos cuentan como trolls? Claro que es más fácil ser contundente si a quien le ponen a caer de un burro es a los demás lectores del sitio, pero si la cosa va contra el autor o el sitio en sí, la que se puede montar es buena. ¿Hasta que punto tienes autoridad para prohibir la entrada? ¿Será que aguantas las críticas? ¿Será que decían la verdad? ¿Es necesario que digan una palabrota, como cuanod teníamos ocho años, para que te consideres insultado? ¿Puedes banear a alguien por el contenido de su discurso, y no sólo porque ofenda? Por ejemplo, hace poco unos amigos han baneado a un energúmeno en su foro por negación del holocausto.
- Conocer al autor. No todos los autores les dicen a sus conocidos que tienen un blog. O se lo dicen, pero luego tienen otro "secreto". Para contar otro tipo de cosas, para hablar con más libertad, o para disfrutar de un poquito de anonimato. Si por una de esas casualidades de Internet, llegas a un blog y al tiempo de leerlo te das cuenta de que conoces a su autor, ¿cuál es el procedimiento? ¿Desaparecer y no volver a leerlo, porque no es asunto tuyo? ¿Mandarle un mensaje con un "te pillé"? O al revés, te das cuenta de que esa persona a la que no conoces, seguramente se cruza contigo todos los días. ¿Tiene algún sentido entablar una conversación fuera de la red?
Son bastantes cosas. Y es bastante desconcertante cuando ves que además, en cada blog, foro o sitio que visitas, se solucionan de forma diferente, y todos con criterios bastante lógicos.
Por otro lado, hay quien se quita problemas eliminando comentarios y enlaces. O quien opina que la red es el arquetipo de libertad, y que no tienen por qué plegarse a convenciones sociales recientemente instauradas.
Supongo que es cuestión de tiempo, y de costumbre, y de sentido común. Pero de momento, esto es un mar de dudas.
Ediciones Resaka — 10-03-2006 16:45:12
Javato — 10-03-2006 21:26:49
ardilla — 12-03-2006 17:01:22
Hoyu — 13-03-2006 17:10:45
crispa — 13-03-2006 17:39:52
Ari — 13-03-2006 17:41:16
crispa — 13-03-2006 22:14:11