Somos una panda de inútiles. Al menos yo. Generalizo y hablo en plural por no sentirme mal, más que nada. Es como cuando vas en grupo a un albergue. Hay que levantarse, pero como nadie se mueve te sientes menos vago que en tu cuarto cada mañana.
Lo digo porque, para qué nos vamos a engañar, no sabemos hacer nada. Pero nada nada. No hablo de conocimientos teóricos, sino de destrezas, de hacer cosas. Veamos, esto es lo que sé:
- Leer y escribir.
- Quién es Mark Hamill (hay quien confiesa que no, y no le importa, ¿verdad burgués? Anda, búscalo en imágenes en el google, porfa).
- Hacer pasta, filetes, bizcochos y alguna cosa más compleja.
- Resumir y seleccionar información y bla bla bla
- Cambiar el color de mi bitácora, aunque no sé si cuenta porque normalmente cuando me pongo a ello no sé lo que estoy haciendo.
- Pescar con anzuelo, cebo, hilo de pescar... (o sabía, de pequeña pesqué un cabracho).
- Conducir.
- Mover las orejas.
- Esquiar.
- Limpiar.
- Planchar, pero las camisas me quedan fatal. Así que sólo a medias.
Incluyendo las cosas que me enseñaron en campamentos o cosas semejantes (es decir, que en teoría sé, pero tremendamente mal si es que me acuerdo de algo), puedo añadir hacer cestas, punto de cruz, reciclar papel y ordeñar a una vaca.
Bueno, me quiero mucho así que no me considero más inútil que la mayoría de la gente, parto de la base de que los demás estáis más o menos como yo. ¿Que adónde quiero llegar? A que no sabemos hacer nada. Cada vez que me acuerdo de los libros de islas desiertas y aventuras que leía de pequeña (señor de las moscas, alias "el traumatizador", aparte) me siento idiota. Por estupenda que fuera la isla, aunque no tuviera osos polares ni contadores raros ni columnas de humo, no sobreviviría ni dos días. Ni isla ni sabana ni campiña francesa de campos de lavanda.

¡Pero si ni siquiera sé hacer fuego en una chimenea!
No sé cazar, ni convertir una piel recién despellejada a algo lejanamente parecido al cuero, no sé tejer ni tengo la menor idea de cómo conseguir hilo a partir de una bola de algodón o una oveja (sí, yo también sé que hay que hacer algo con una rueca, pero ¿qué exactamente?). Supongo que si me empeño soy capaz de hacer un telar, pero sin hilo que ponerle... Vale, creo que podría hacer una cesta. ¿Para meter qué, las semillas que no sé identificar y que me comeré bajo riesgo de muerte por envenenamiento?
Como poder beber dependa de que yo sea capaz de convertir una vejiga de bicho en cantimplora, o muto en cactus o palmo.
Y entonces me acuerdo de La Isla Misteriosa. Y los tíos acababan teniendo hasta una fragua. Y telégrafo, creo. Incluso los críos de Dos años de vacaciones tenían un sistema de gobierno y elecciones. Que ya sé que son novelas, de aventuras y sin ningún rigor.
Pero aún así me impresiona saber que soy incapaz de asegurar mi supervivencia por mí misma.
Y en algo tengo que proyectar mi preocupación cuando llegan los exámenes.
Ari — 04-05-2006 22:33:30
Ari 2 — 04-05-2006 22:35:06
crispa — 04-05-2006 23:08:13
dracne — 04-05-2006 23:58:26
Ediciones Resaka — 05-05-2006 10:26:12
Burgues — 06-05-2006 12:44:03
Fizban — 07-05-2006 01:54:37
muffin — 13-05-2006 17:23:28